Todo evoluciona, la vida sigue, se cambia.
Mucho de lo que antes era algo por lo que sentía una ilusión tremenda, ahora no es más que algo que tengo que hacer.
Hay veces que quiero gritar, que necesito que los demás se preocupen por mí pero cómo lo hago saber. No soy una persona que se de al victimismo. No puedo, no se y no quiero aprender.
Tampoco soy alguien a quien socializar con los demás se le de especialmente bien, tal vez soy muy seca, pero tengo sentimientos, siento aprecio y cariño por los demás, por eso cuando veo que gente que hace poco tiempo que se conocen tienen tanto aprecio el uno por el otro siento algo de envidia, es algo que me gustaría poder hacer pero igualmente no puedo, se me hace difícil.
Siempre me quedo esperando que alguien venga a hablarme.
Pero ¿sirve de algo lo que yo sienta o piense?
Sólo he sacado hoy una cosa en claro de todo esto y es que necesito renovar algo en mi vida.
Aunque no venga mucho al caso, el lolita es algo que me había ilusionado como pocas cosas en años, pero desde hace un mes o así ha cambiado, ya no me entusiasma mirar nuevos diseños, los vestidos que veo en las tiendas no me entusiasman, me amargo cada vez que tengo que buscar algo para terminar de completar un coordinado... Es extraño.
No quiere decir que lo vaya a dejar, me sigue gustando vestirlo, sólo que ya no lo vestiré tan asiduamente como antes, no voy a dedicarle tanto tiempo y no voy a hacerme más ropa o a comprar más. Me quedaré con lo que tengo.
Tal vez algún día pueda volver a retomarlo como antes. Tal vez esto derive en un adiós para siempre.
Es otra etapa de la vida que pasa.




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